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Mensaje de Pascua 2009

 

 

 

Mensaje de Pascua y Bendición Urbi et Orbi

Por el Santo Padre Alejandro IX

Por la Gracia de Dios Sumo Pontífice de la Iglesia Católica

 

 

 

 

¡Cristo Resucitó! ¡Realmente resucitó! Así dicen nuestros hermanos de rito oriental en su Sagrada Liturgia. Así lo repite la Iglesia Toda , así es nuestro hermoso Dogma de Fe. Cristo ha resucitado y en su resurrección ha vencido a la muerte y al pecado.

Carísimos hermanos que habéis recorrido tantos kilómetros para llegar hasta aquí, en este día de fiesta para la Santa Iglesia Católica no puedo sino renovar aquel primer mensaje que os dirigí: estamos en lucha para preservar en la fe, para evitar la ruina de la Iglesia y Dios está con nosotros y eso es suficiente para asegurar nuestra victoria.

La Iglesia atravesó grandes crisis, más desde que el Papado fue restaurado. Atentados, persecuciones, ataques de todo tipo, intentos de cismas, intentos propiciados por el Demonio, permitidos por Dios para probarnos.

¡Que Grande que es el Señor quien nos confirma en la fe con cada una de estas pruebas! Hemos podido vencer a nuestros enemigos, que son los enemigos de Cristo Resucitado.  Y la victoria es la victoria de la resurrección, porque el Cuerpo Místico de Cristo atravezó su pasión y fue crucificado, y fue puesta en un sepulcro y mientras algunos se regodearon de su aparente muerte, esta resucitó de entre los muertos y cubierta de gloria ha sido restaurada.

Nuestro reciente viaje apostólico nos mostró como había crecido la Iglesia , muchas veces por sí misma. La fuerza de las comunidades en el exilio son el sello del Señor. Quisiera comenzar hablando de África, donde se celebró un Sínodo General que pudimos presidir. Allí nuestros carísimos hijos, los Obispos y Sacerdotes congregados en el Espíritu Santo llevaron a cabo una obra magna: reorganizar las jerarquías, dividir territorialmente las jurisdicciones, disciplinar al clero y reformar las costumbres de muchas comunidades que crecieron y se desarrollaron muy alejadas del ojo vigilante de las autoridades. Los Reverendos Padres Sinodales mostraron la firmeza que hacía falta y las cartas que nos están llegando demuestran los frutos que dio aquel concilio. Dios mediante podremos visitar en el año 2011 el Primer Seminario Diocesano para el África, para ello, queridos hijos hoy mas que nunca es menester vuestra ayuda.

Nuestra vista a Europa fue más bien breve y no en tan buenos términos como la de Africa. En el Viejo Continente tuvimos que enfrentarnos con ciertos obispos que se negaron a someterse, que no quisieron oir nuestras cartas reservadas sobre lo usos litúrgicos, que reprobaron la “independencia” de las comunidades y el activismo de los laicos que muchas veces eran mas fuertes que los sacerdotes y obispos. La Iglesia es jerárquica, no es una democracia.

De regreso a América visitamos Estados Unidos, donde reorganizamos la jerarquía. Fue una gran alegría ver como muchos antiguos episcopalianos volvían a la Fe de siempre y fuimos Nos, por medio de nuestro indulto quienes les permitió por primera vez a los Anglicanos conservar sus tradiciones litúrgicas y el permiso de seguir en matrimonio. Luego el Antipapa del Vaticano hizo lo mismo… pero para la Iglesia de Satanás.

En Mexico y Guatemala sentimos el furor del pueblo mariano, en Perú pudimos ver a nuestros hermanos, en Chile visitamos nuestra pequeña catedral, humilde pero fuerte en Cristo.. de regreso en Argentina emitimos un decreto por el cual se creaban las nuevas diócesis y finalmente nombramos a quienes debían ocupar sus cargos.

¡Que grande es el Señor Resucitado que da vida a su Iglesia!

Pero aún queda mucho trabajo durante este año y los próximos, carísimos hijos. A las familias seguir criando a sus hijos en la fe de siempre, a los sacerdotes santificar su apostolado, a los obispos gobernar con firmeza y con amor, al Colegio Cardenalicio no desfallecer en las tareas de la Curia. ¡Nosotros somos la Iglesia ! ¡ La Iglesia es la union infalible de los fieles! ¡es la Iglesia Eterna , la Iglesia de Cristo, la Iglesia de los Predestinados, fuera de la Cual nadie puede salvarse!

¡Que grande es el Señor Resucitado que da vida a su Iglesia!

Carísimos hermanos en el Señor, quiero expresar a todos vosotros que Nos jamás dejaremos de trabajar y luchar por esta Iglesia de la cual sois parte, para que Dios nos renueve en la Gracia y así, estemos vestidos de blanco cuando llegue la Resurrección.

 

Con mi bendición Apostólica…

 

 

(Sigue la Bendición Urbi et Orbi, las palabras del Santo Padre están en negrita y la respuesta en tipografía normal)

 

 Sancti Apostoli Petrus et Paulus, de quorum potestate et auctoritate confidimus, ipsi intercedam pro nobis ad Dominum.

 – Amen.

 Precibus et meritis beatæ Mariæ semper Virginis, beati Michælis Archangeli, beati Ioannis Baptistæ et sanctorum Apostolorum Petri et Pauli et omnium Sanctorum misereatur vestri omnipotens Deus et dimissis omnibus peccatis vestris, perducat vos Iesus Christus ad vitam æternam.

 – Amen.

 Indulgentiam, absolutionem et remissionem omnium peccatorum vestrorum, spatium veræ et fructuosæ penitentiæ, cor semper penitens et emendationem vitæ, gratiam et consolationem Sancti Spiritus et finalem perseverantiam in bonis operibus, tribuat vobis omnipotens et misericors Dominus.

 – Amen.

 – Et benedictio Dei omnipotentis +Patris et +Filii et +Spiritus Sancti descendat super vos et maneat semper.

 – Amen

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